José Pineda Cejas

Sacerdote (Puente Genil, Córdoba, 13 febrero 1900 - Puente Genil, Córdoba, 27 julio 1936, 36 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Su padre Francisco Pineda Pérez era sacristán de la Parroquia de Santiago de Puente Genil y su madre fue Rafaela Cejas García. De ambos recibió una esmerada educación cristiana, junto a sus cuatro hermanos. Le bautizaron a los trece días de nacer en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Purificación de Puente Genil. En ésta fue confirmado por el beato Mons. Marcelo Spínola y Maestre, Arzobispo de Sevilla, el 13 de marzo de 1904.

A los 14 años decidió iniciar los estudios eclesiásticos en la Preceptoría local, “sintiéndose con verdadera vocación al sacerdocio”. Su párroco lo presenta como un “joven que en sus maneras de ser, vestir y frecuentar los Santos Sacramentos y compostura en el Santo Sacrificio y demás actos piadosos manifiesta verdaderas señales e indicios de ser un joven digno de ser aspirante al sacerdocio y tener verdadera vocación sacerdotal”.

Tras sus estudios en el Seminario, recibió el presbiterado el 29 de mayo de 1926. Uno de sus compañeros le retrata como de estatura normal, muy chistoso, delicado de salud, aprehensivo, nervioso, escrupuloso y que trataba siempre de cumplir muy bien.

El 1 de julio de 1926 llega a su primer destino: coadjutor de la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas de Villafranca de Córdoba. Su párroco dice de él que “cumple bien las obligaciones de su cargo, usa constantemente traje talar y tiene vida de sacerdote ejemplar”.

El 7 de febrero de 1927 se convierte en coadjutor de la Parroquia de Santiago Apóstol de Montilla. Su nuevo párroco se deshace en elogios sobre su comportamiento: procede en todo con verdadero espíritu sacerdotal, cumple en todo con espíritu de excelente sacerdote, encomia su exactitud y constancia, y responde satisfactoriamente a sus obligaciones ministeriales.

El 1 de julio de 1932 pasó a ser coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Purificación en Puente Genil. Este destino viene como consecuencia de la supresión por la II República de la subvención al clero. Su párroco, don Juan Lucena Rivas (también mártir), ve en él a un sacerdote que siempre cumple con todas sus obligaciones.

En su corta vida sacerdotal, además de cumplir con la práctica anual de los Ejercicios Espirituales, asistió a tres congresos: el Mariano Hispano-Americano de Sevilla, el Nacional de Misiones en Barcelona, y el Nacional Catequístico de Zaragoza.

Don José fue detenido el 24 de julio de 1936 y trasladado a la estación dentro del vagón rotulado “Fascistas”, en el cual había ya unas veinte personas. El día 27 a las tres y media de la tarde, engancharon los marxistas a una máquina los tres vagones rotulados “Burgueses”, “Fascistas” y “Traidores”, y los llevaron hasta el “Llano de la Paca”. Detenido allí el convoy, nombraron uno por uno a los presos para que salieran y darles muerte. Uno de los primeros en salir fue don José, quien con gran entereza de ánimo dio a sus compañeros la absolución. Fuera ya del vagón, con voz fuerte, gritó: “¡Padre mío, dentro de un momento estaré contigo!”.

Un miliciano, acercándosele por detrás, le disparó con su pistola un tiro en la nuca en presencia de su padre, y en el suelo volvieron a repetirse las descargas sobre su cuerpo. Su cadáver fue llevado después al Cementerio de Puente Genil para ser quemado y enterrado en una fosa común.

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