José de la Cruz García-Arévalo

Sacerdote (Dos Torres, Córdoba, 5 enero 1873 - Dos Torres, Córdoba, 1 septiembre 1936, 63 años)

 

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Huérfano de su padre Francisco, empleado, fue su madre Josefa la encargada de proporcionarle la educación cristiana. Fue bautizado al día siguiente de nacer en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Dos Torres.

Con 11 años, solicitó el ingreso como interno en el Seminario de San Pelagio; el informe de su párroco indica: “Desde su más pequeña niñez ha observado una conducta irreprensible, ya en su aplicación a las letras, ya en su asidua asistencia a las prácticas religiosas, ya en fin por la participación de los Sacramentos, en que siguiendo la inspiración y el modelo de su buena y piadosa madre se ha hecho digno de aprecio y hasta de admiración de cuantos le observan. Por lo expuesto y en lo que incumbe a mi observación, juzgo en él una vocación latente al estado clerical”.

Cursó sus estudios eclesiásticos con una media de notable. El 5 de junio de 1894 obtuvo el grado de bachiller en Teología. Fue ordenado presbítero el 30 de mayo de 1896 por Mons. Sebastián Herrero y Espinosa de los Monteros.

Fue su primer destino la capellanía del Convento de Carmelitas Descalzas de Bujalance, de donde pasa a Adamuz como coadjutor de la Parroquia de San Andrés Apóstol. Aquí residirá de 1900 a 1902. Emplea su tiempo libre en estudiar y el 23 de julio de 1901 solicita permiso al Obispo para obtener la licenciatura en Teología en el Seminario Central y Pontificio de Sevilla, con dispensa de escolaridad. Antes de recibir la autorización, don José cae enfermo (se desconoce la dolencia), y se le autoriza a residir en Córdoba para recibir atenciones médicas, previo un mes de descanso en su pueblo natal que solicita el 16 de mayo de 1902. Por cuestiones familiares, permanece en Dos Torres y retoma su proyecto de licenciatura; en septiembre de ese año recibe permiso para residir en Sevilla, adscrito a la Parroquia de San Miguel, y obtiene la licenciatura y el doctorado en Teología el 8 de junio de 1903.

Vuelve a su pueblo natal, como adscrito a la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción, hasta 1911 en que marcha a Madrid, con permiso de los Obispados de Madrid y Córdoba, vinculado a la Parroquia de San José. En Madrid entra en contacto con personas que desean emigrar a América, y solicita permiso para residir allí con dos sacerdotes: don Pedro Fernández Rubio (paisano suyo) y don Doroteo Estrada Pozuelo (de Bujalance). El Gobernador Eclesiástico de Córdoba lo concede, pero sin dejar de ser clérigos cordobeses y sólo un año. Parten en agosto de 1912.

En Argentina don José fue capellán interno de la Parroquia de de San Antonio en Buenos Aires. Acabado el permiso, don José vuelve a solicitar al Gobernador Eclesiástico de Córdoba que se prorrogue su estancia, y se le concede.

En 1924 volvió a España con el propósito de pasar 6 meses de vacaciones, pero por motivos de enfermedad alargó el plazo. Así, en 1926 aparece como adscrito a la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Dos Torres, donde celebraba Misa a diario, manifestando un exquisito cuidado en la Liturgia. Su fama como predicador, aún viva en su pueblo natal, se acrisoló con una predicación suya a la Patrona de Dos Torres, la Virgen de Loreto (imagen que fue defenestrada desde un balcón del Ayuntamiento y quemada cuando llegó la persecución). Componía música y tocaba varios instrumentos, además de hacer trabajos finos de ebanistería.

Al iniciarse la Guerra Civil, ante la revuelta situación que se vivía en Dos Torres y en vista del cariz de los acontecimientos, un buen amigo le ofreció salir de España, pero él se negó rotundamente porque dijo que quería seguir la misma suerte que corriesen los demás.

Dos Torres fue el último pueblo de Los Pedroches en caer en manos de los frentepopulistas, y el 25 de agosto, las fuerzas obreras, milicianos y carabineros entraron en él. Ese día tuvo lugar la quema de casi todos los retablos e imágenes de la Parroquia y las Ermitas de la población.

En estos días, don José permaneció escondido en una casa cercana a la suya, hasta que fue descubierto por unos milicianos. De inmediato fue conducido por el camino de Dos Torres a Alcaracejos, y fue fusilado sobre el puente del Río Guadarramilla (en las cercanías de este último pueblo) el 1 de septiembre de 1936. Su cadáver fue arrojado a una mina.

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