Gregorio Ernesto Mohedano Cabanillas

Laico. (Belmez, Córdoba, 9 de mayo de 1898- Peñarroya-Pueblonuevo, Córdoba, 13 de octubre de 1936, 38 años)

 

  Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Los pocos datos biográficos que se conservan nos dicen que don Gregorio era hijo de Manuel Mohedano Calvo, labrador, y Virginia Cabanillas Delgado. Le bautizaron en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Anunciación de Belmez el 21 de mayo de 1898. Tuvieron cinco hijos más, cuatro varones y una mujer. No consta que fuera confirmado. Formaban una familia religiosa, que se sostenía del trabajo paterno como propietario de una bodeguilla, surtida con unas viñas familiares.

Contrajo matrimonio canónico con María Francisca Seco de Herrera y Blanco, el 1 de agosto de 1931, en la Parroquia de San Nicolás de la Villa de Córdoba. Mantuvieron una relación muy buena entre ellos. Siempre se ocupó de su mujer, y posteriormente de su familia cuando les nacieron tres hijos, una mujer y dos varones (menores de edad en el momento de su muerte). Físicamente era algo grueso y de mediana estatura, poseía un carácter bondadoso y afable reconocido en todo el pueblo, irradiaba paz en su entorno además de tener buen humor, y gozaba de buena salud.

En el momento de su muerte, don Gregorio trabajaba como oficial administrador y director de la Oficina de Correos de Peñarroya-Pueblonuevo, viviendo en esta localidad. Fue un gran divulgador de la Adoración Nocturna entre sus convecinos, además de un hombre de oración. No se le conocía ninguna afiliación política. Parece que era consciente del peligro que corría y que le llevaría a la muerte, pues en alguna ocasión le manifestó a su mujer que deseaba que se fuera con sus hijos a Córdoba, aunque no les dio tiempo a realizarlo.

Don Gregorio fue detenido la noche del 18 de julio de 1936 en su propia casa de la Calle Calatrava. Un grupo mandado por el cabo de la Guardia Civil de la localidad preguntó por él a su mujer en la puerta del hogar. Ella le dijo que había salido al Casino, pero él salió al reconocer la voz del Guardia Civil, que era amigo suyo, y allí mismo fue apresado.

Fue conducido a un local habilitado provisionalmente como prisión. Entre los presos estaban el párroco de Ntra. Sra. del Rosario don Luis Ramírez Ramírez (también mártir), su hermano farmacéutico don Manuel Ángel Ramírez Ramírez, y otros vecinos de Belmez.

En los días de prisión, su esposa le pudo llevar la comida, sufriendo por ello numerosas vejaciones e insultos por parte de los guardias, e incluso hasta las mujeres le tiraban los orines de las escupideras a la cara. Hacían frecuentes registros de su casa, incluso a altas horas de la noche, pues decían que don Gregorio ocultaba armas en el pozo, confiscándole a su mujer el dinero, las mantas y los alimentos que tenía.

El día 13 de octubre don Gregorio escribió una carta de despedida a su esposa e hijos, ante la inminencia de su muerte que presentía cercana. Es una misiva llena de perdón, fe y amor hacia sus hijos, y pide que todos ellos sean convenientemente educados en el perdón cristiano. Dice: “Francisca, sé que voy a morir, te pido de todo corazón que no guardes rencor a los que así lo hiciesen”. Aparece también el motivo de su condena a muerte: “Condenados a muerte por ir a hacer culto a Dios en la Iglesia”. Llevaba cuatro días sin comer. Y añadía: “No tengo miedo, confío en Dios (…) Tener confianza en Dios y en la Virgen. Un fuerte abrazo a todos, os espero.”.

Ese mismo día todos los detenidos de Peñarroya-Pueblonuevo fueron conducidos a la Finca “El Espartal” (a unos 7 kilómetros del pueblo) y encerrados en una casa. Los piquetes formados por mineros de Jaén y del pueblo les obligaron a desplumar unas aves de corral para comerlas. Ante la proximidad de las tropas franquistas y temiendo que los presos los retrasasen en la huida, les obligaron a salir precipitadamente de la casa y en la misma puerta fueron tiroteados a medida que iban saliendo; algunos quedaron a salvo pues al salir escaparon hacia otro lado (entre ellos, el farmacéutico ya citado).

Está inhumado en el Cementerio de Peñarroya-Pueblonuevo, aunque hubo un traslado de su cuerpo dentro del mismo Cementerio.

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