Francisco García Pareja

Sacerdote (Zaragoza 7 julio 1877 - Cañete de las Torres, Córdoba, agosto 1936, 59 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Su padre era militar destinado en Zaragoza, y don Francisco nació allí. Hijo de Manuel García Gálvez, capitán graduado del Segundo Batallón del Regimiento de Galicia, y María Pareja García. Fue bautizado al día siguiente de nacer en la Parroquia de Ntra. Sra. del Pilar de Zaragoza. El 9 de mayo del 1878 fue confirmado por Mons. Fray Joaquín Lluch y Garriga, Arzobispo de Sevilla, en la Parroquia de Santa Bárbara de Écija (más tarde unida a la Parroquia de Santa María). Creció y fue educado en el seno de una familia cristiana y piadosa.

En 1885 se asentaron en Córdoba, y cuatro años después decidió ingresar en el Seminario de San Pelagio. Su informe de ingreso, del párroco de Bujalance (donde era natural su padre), dice: “Es de buena conducta, fama y costumbres, inclinado al estado eclesiástico según puede conocer la condición humana y desprenderse de su edad”.

Ingresó en el Seminario en 1889, y culminó los estudios de Teología en 1901, siendo admitido al presbiterado el 20 de diciembre de 1902, Témporas de Adviento, y ordenado por Mons. José Pozuelo.

A la espera de destino pastoral definitivo, colaboró en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Bujalance, “dando buen ejemplo con su conducta”. Entre 1903 y 1904 fue coadjutor en la Parroquia de Cañete de las Torres, viviendo alguna dificultad pastoral no conocida aunque intuida en sus cartas. Queda sin destino pastoral entre 1905 y 1908, y reside en Bujalance, atendiendo a su familia por la viudez de su madre y cuidando de dos hermanos menores de edad. Pasan ciertas penurias por las deudas que su padre contrajo y que hubo que cubrir con el escaso patrimonio familiar; además, don Francisco carece de oficio parroquial. Por estas circunstancias el 20 de abril de 1905 pide que se le dé un puesto parroquial: “Días han pasado que no he tenido un pedazo de pan para mi pobre madre y para su desgraciada familia y todo lo he sufrido con resignación cristiana”.

Tras pasar por Doña Mencía en 1908, retorna a Bujalance y se ocupa de la Iglesia auxiliar de Morente, sustituyendo a dos coadjutores.

En junio de 1908 se le nombra coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Bujalance, con servicio en Morente. Su Arcipreste escribe sobre estas circunstancias: “El nombramiento para Morente a favor de dicho sacerdote es de lo más acertado para que esta aldea esté bien servida si al encargado no le falta voluntad buena y perseverante”.

Entre agosto de 1908 y enero de 1910 don Francisco cesa y retoma esta coadjutoría y el servicio en Morente, sin que puedan explicarse satisfactoriamente todos estos vaivenes en su servicio pastoral.

En 1911 desempeña una coadjutoría en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de La Rambla, y en 1913 lo encontramos como coadjutor en la de Almedinilla, atendiendo también a los cortijos cercanos.

Un nuevo cambio lo lleva, desde el 16 de septiembre de 1913, como coadjutor a la Parroquia de María Santísima de la Asunción Luque.

Aún vienen más cambios: desde 1914 hasta 1919 lo encontramos como coadjutor en la Parroquia de la Purísima Concepción de Almodóvar del Río, coadjutor de la Parroquia de Adamuz, adscrito a la Parroquia de San Pedro de Córdoba y adscrito a la Parroquia de Ntra. Sra. de la Purificación de Puente Genil y capellán de los Duques de Tarifa y Denia.

Sus traslados se sosiegan el 28 de enero de 1919: es nombrado coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Bujalance, capellán del Convento de las Carmelitas Descalzas del Convento de San José (con quince religiosas), y en Morente celebrando la Misa Dominical.

En todos estos últimos destinos hay una constante en los informes de las visitas canónicas: don Francisco es un sacerdote entregado a su ministerio, fiel e íntegro en toda su vida sacerdotal.

El 19 de julio de 1936 Bujalance quedó en manos de los anarquistas y del comunismo, una de cuyas ideas programáticas era la desaparición de la Religión y el clero. Don Francisco fue conducido a la prisión municipal el 21 de julio, en unión de su hermano don Emilio (también mártir). Allí se encontró con los sacerdotes de las Parroquias de Bujalance: don Nicolás Hidalgo García, don Teodoro Martín Camacho, don Agustín Guadix Fuentes-Robles, don Alfonso Guadix Fuentes-Robles, don Antonio Gutiérrez Morales, don José Rojas del Pino y el subdiácono don Rafael Cubero Martín (todos mártires). Fue sacado de la prisión junto con su hermano, y conducido a Cañete de las Torres, donde murieron fusilados. Según su partida de defunción del Registro Civil de Bujalance (tomo 80, pág. 208 vto.), al ser desenterrado “aparece con la cabeza completamente destrozada”. Se desconoce el día exacto de su muerte.

COMPARTIR EN REDES SOCIALES