Blanca de Lucía Ortiz

Laica. (¿Palma del Río?, Córdoba, 21 noviembre 1875-Palma del Río (Córdoba) 20 agosto 1936, 60 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

No está claro si nació en Córdoba o Palma del Río. Fue bautizada en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Palma del Río el 27 de noviembre de 1875. Sus padres fueron José de Lucía Herrera, farmacéutico, y Rosario Ortiz Carmona. Fue confirmada el 12 de marzo de 1878 por Mons. Fray Ceferino González en su Parroquia bautismal. Hija única, pertenecía a una familia acomodada, creyente (con la excepción de su padre, que era agnóstico) y liberal: sus padres permitieron que estudiara en Sevilla y Madrid. En esa época no era corriente que las mujeres cursaran estudios fuera del pueblo, y mucho menos estudios universitarios. Doña Blanca figura entre las primeras mujeres farmacéuticas de España.

Contrajo matrimonio con José María Regis Velasco Álamo, juez de Palma del Río, y quedó viuda el 14 de mayo de 1919, sin descendencia ni herederos directos. Entre los esposos hubo un entrañable amor que doña Blanca demostró toda su vida, llevando siempre un colgante con la imagen de su difunto esposo.

En el pueblo eran bien conocidas la afiliación política y las prácticas y la militancia religiosa de doña Blanca. Por educación familiar era de derechas y además una católica convencida. Fue presidenta de la Acción Católica en su pueblo. Era querida por todos, pues en su farmacia facilitaba medicamentos a los pobres, lo cual despertó cierta envidia en otras farmacias locales que no eran tan generosos como ella. Era de fuerte carácter y no se apabullaba con facilidad. Gran amiga del párroco don Juan Navas Rodríguez-Carretero (también mártir), era de Misa y comunión diaria.

Fue asesinada cruelmente y con ensañamiento por ser católica practicante. En su farmacia se reunían algunos jóvenes amigos del mancebo, que pertenecía a la Falange. Pero ella no tenía vinculación con la política, y no aparece en ninguna lista como militante política.

Fue detenida el 2 de agosto de 1936. Conducida al Comité de Guerra, y luego al antiguo Cuartel de la Guardia Civil, permaneció allí hasta la madrugada del 19 al 20 de agosto. Este día fue conducida al puente sobre el Río Genil, donde fue asesinada, y su cadáver arrojado al río.

El archivo parroquial de Palma del Río recoge que fue asesinada por ser católica, dato omitido en las notas marginales de otras muertes coetáneas. Su muerte produjo gran conmoción pública por varias razones: fue injusta; era amiga de los pobres; era una mujer viuda e indefensa; y su muerte fue con ensañamiento. Sobre esto último, se dice que fue violada, le amputaron los senos y, tras torturarla, la arrojaron al Río Guadalquivir. Nunca se halló su cuerpo, aunque fue buscado insistentemente. El Alcalde de Palma del Río pidió información al de Lora del Río sobre un cuerpo hallado en el cauce del río, pues pensaron que podría ser ella; pero, no hay contestación a esa carta.

Aunque gozaba del respeto de los ciudadanos de ambos bandos, los republicanos inventaron, como que había envenenado a unos niños. Pero nadie se lo cree.

Se recuerda una frase atribuida a ella: “España está muy mal, he ofrecido mi vida por la salvación espiritual de España...”.

En Palma del Río se la recuerda con mucho cariño. Hay numerosos objetos suyos en las casas: la gente le reza y no se desprenden de estos objetos por creer que fueron de una mártir. Durante muchos años hubo en el puente una placa que recordaba su martirio, pero fue quitada hace unos años para “olvidar” la memoria histórica. Sin embargo a doña Blanca, aunque no tiene familia directa, todo el mundo la recuerda y se encomienda a ella.

Para más información sobre su vida y su martirio, hay una página web sobre ella de la Parroquia de Palma del Río: www.blancadelucia.es.

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