Bernardo Suárez Jurado

Sacerdote (Hinojosa del Duque, Córdoba, 31 marzo 1910 - Morente, Córdoba, 15 septiembre 1936, 26 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Hijo de Juan Suárez Carrillo, labrador, y Engracia Jurado Partido, le bautizaron el 3 de abril de 1910 en la Parroquia de San Juan Bautista de Hinojosa del Duque. Le confirmó Mons. Ramón Guillamet en dicha Parroquia el 21 de abril de 1917. Sus padres cuidaron de la educación cristiana de su hijo desde la niñez.

Antes de cumplir los 11 años solicitó comenzar los estudios eclesiásticos en la Preceptoría local de su pueblo, “sintiéndose con vocación al estado sacerdotal”. Su párroco informa sobre su conducta: “Es de buenas costumbres y observa buena conducta moral y religiosa, frecuentando los Sacramentos de Comunión y Penitencia”.

Al concluir segundo de Latín y Humanidades en la Preceptoría, ingresó en el Seminario de San Pelagio. Concluyó quinto de Teología con 22 años, debido a su temprana entrada en el Seminario, y gracias a ello se matriculó en los cursos optativos de Derecho Canónico, hasta llegar a la edad canónica para su ordenación sacerdotal.

Don José Antonio Ortiz González, sacerdote de su pueblo y que le trató durante su etapa como seminarista y en las vacaciones de verano, cuenta que don Bernardo fue modélico tanto en el Seminario como en su corta vida sacerdotal. Mucho tuvo que ver en su formación como seminarista y futuro sacerdote el beato mártir José María Peris, su rector en el Seminario desde tercero de Filosofía a quinto de Teología, un maestro de la espiritualidad y un modelo de entrega sacerdotal.

Don Bernardo recibió el presbiterado, en los tiempos tormentosos para la Iglesia en España, el 26 de mayo de 1934. Su primer y único destino fue como coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Cañete de las Torres, del que tomó posesión el 10 de julio de 1934. Su ministerio sacerdotal hubo de desenvolverse en una total y generosa colaboración con su párroco hemipléjico, don Francisco Álvarez Baena, y con don Antonio Huertas Vargas, disminuido en sus facultades mentales (ambos también mártires). En varias ocasiones tuvo que ejercer de encargado accidental de la Parroquia.

La detención y muerte de don Bernardo constan en un testimonio judicial prestado en Cañete de las Torres en 1948 por tres vecinos. Según éste, don Bernardo fue detenido el 24 de julio de 1936 junto a los ya citados don Francisco Álvarez Baena y don Antonio Huertas Vargas. Ya asesinado don Francisco, Don Bernardo y don Antonio fueron internados “en una casa denominada “la Tercia”, lugar que los rojos destinaron a encarcelar a cuantas personas detenían,… donde permaneció hasta que fue asesinado”. Un coadjutor de la Parroquia de Cañete de las Torres, don Antonio Domingo Ávalos, añadió también que don Bernardo fue sacado una vez de la citada prisión “con el solo fin de mofarse de éste e insultarlo”.

“Don Antonio Huertas Vargas (…) fue encarcelado y maltratado en unión del coadjutor que era don Bernardo Suárez (Jurado), y fueron fusilados en la Cementerio de Morente, próximo a Bujalance, en compañía de siete (hombres) más de ésta (Cañete de las Torres), atados unos con otros y echándoles piedras dentro del foso; los desenterramos a los seis meses y están en el Cementerio de ésta (Cañete de las Torres)” (Informe a la Circular de la Delegación del Estado, 29 de junio de 1937, Archivo de Secretaría del Obispado de Córdoba, Caja “Cañete de las Torres”). Otro documento afirma que “fue sometido a toda clase de torturas y vejámenes, llevándole a efectuar en unión de otros labores agrícolas y después con relativa frecuencia le agredían de obra en tales extremos que hay quien asegura que antes de ser asesinado le sacaron los ojos” (Informe (Cuestionario), 14 de mayo de 1938, ibíd.).

Otros documentos conservados, como su certificado de defunción, una cita del P. Bernabé Copado en su libro “Con la Columna Redondo, Combates y Conquistas. Crónica de la Guerra” y una solicitud de una pensión para su madre del 25 de agosto de 1947, coinciden en la fecha de su muerte por fusilamiento en el cercano Cementerio de Morente en la madrugada del 15 de septiembre de 1936. Su cadáver fue sepultado en lugar desconocido.

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