Baltasar Torrero Béjar

Laico. (Villafranca de Córdoba ,Córdoba, 1865- Villafranca de Córdoba, Córdoba, 8 agosto 1936, 71 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Era hijo de Antonio Torrero y Ana Béjar, que le bautizaron en la Parroquia de Santa Marina de Aguas Santas de Villafranca de Córdoba (no se encuentra su partida bautismal). Nada puede relatarse sobre su infancia y su juventud.

Don Baltasar estaba casado con Ana de Jesús Luque Alcaide, formando un matrimonio de profundas vivencias cristinas y con dos hijos, Antonio y Francisco. El párroco de Santa Marina de Aguas Santas, don Enrique Ayllón, confesaba la posición humilde de esta familia, la educación cristiana que ofrecieron a sus dos hijos, animando a su hijo Antonio para servir al altar como monaguillo. Dentro de sus estrecheces en su trabajo como zapatero, les ofreció a ambos hijos una buena educación en las Escuelas Nacionales.

Don Baltasar era bien conocido en todo el pueblo por su humilde profesión, reconociéndose su buen trabajo y afán por ganar el sustento a su familia. Se le conocía bien por su carácter extrovertido, muy agradable y siempre bondadoso. A todo lo cual se unía una fe cristiana manifestada abiertamente, frecuentando él y toda su familia la iglesia todos los domingos, además de acudir a las novenas, los triduos y demás ejercicios piadosos propios del lugar y de la época. Incluso se sabe que ayudaba ocasionalmente al párroco como sacristán.

El primero de los hijos, Antonio, el que había sido monaguillo en la Parroquia de Villafranca de Córdoba, eligió el camino de la Iglesia, dentro de la Congregación Salesiana, siendo ordenado sacerdote en septiembre de 1913; este era el motivo, ser padre de un religioso sacerdote, por el cual era más conocido don José en el pueblo. El hijo menor siguió la carrera militar, y se ocupará de la madre viuda cuando don Baltasar muera.

El hijo salesiano fue martirizado, junto con seis compañeros más, en Ronda el 24 de julio de 1936 (siendo beatificado en Roma el 27 de octubre 2007). Éste, al despedirse del director del aspirantado de Montilla, le había añadido: “... Que animes a tus niños. No los abandones jamás. Si a mí me ocurre algo, que Manolito (su sobrino) no escriba nada a mis padres. Son tan ancianos... Adiós”. No hizo falta, pues a los pocos días de ser martirizado su hijo salesiano don Antonio, “en Villafranca de Córdoba, a sus setenta y un años, fue asesinado también el padre de don Antonio por el sólo motivo de tener un hijo sacerdote”. Mons. Montero Moreno cita el caso de don Baltasar en el capítulo XXIII de su libro “Historia de la Persecución religiosa en España (1936-1939)”, titulado ‘La peligrosa vecindad con la sotana’, en una nota a pie de página en la que se presentan hasta 40 casos similares.

Don Baltasar fue detenido el día 8 de agosto de 1936 en el pueblo por ser padre de un sacerdote. Los milicianos fueron directamente a su casa para detenerlo. Su esposa quiso retenerlo, pero se lo arrebataron, para ser conducido a las afueras del pueblo y fusilado. Pocos días después del asesinato de su hijo salesiano, él fue fusilado por el único motivo de ser “padre de un sacerdote”, tal y como se recoge en la documentación de su hijo religioso y beato mártir, en la Positio de la Causa de Beatificación y Canonización de los Mártires Salesianos de Andalucía (Roma, Tipografía Guerra, 1995).

Sus restos descansan hoy en el Cementerio de Villafranca de Córdoba, en el nicho de su familia.

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