Antonio Zurita Mestanza

Laico. (Bujalance, Córdoba,  1878-Villa del Río, Córdoba, 18 agosto 1936, 58 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

El único dato sobre su nacimiento lo ofrece su partida de defunción (porque todos los archivos parroquiales fueron destruidos durante los días de los desórdenes y la persecución religiosa en su localidad natal): vino al mundo en Bujalance, el año 1878, y sus padres fueron Jerónimo Zurita García y María Mestanza Notario. En el momento de su muerte estaba soltero.

Don Antonio trabajaba como sacristán y sochantre de su Parroquia de la Inmaculada Concepción de Villa del Río, residiendo en la Calle Calvo Sotelo, núm. 8. Era una de las “personas residentes en este término municipal, que durante la dominación roja fueron muertas violentamente o desaparecieron y se cree fueran asesinadas”, tal y como se anota sobre él en la Causa General conservada en el Archivo Histórico Nacional de Madrid, con dos legajos (nn. 1.044, 1 y 2). Se añade en dicho expediente que su afiliación política era “de derechas”, pero que fue detenido por los elementos de izquierdas únicamente por motivos religiosos.

El 18 de julio de 1936 se creó en la localidad un Comité para la Defensa de la II República. Una de las primeras decisiones y actuaciones del mismo fue la restricción, persecución y prohibición de toda forma de culto religioso de la Iglesia Católica en la localidad. Inmediatamente comenzaron todo tipo de desmanes y destrucciones del patrimonio eclesiástico: la Parroquia de la Inmaculada Concepción, la Iglesia de Jesús, el Santuario de la Virgen de la Estrella (patrona de Villa del Río). Poco quedó de todo ello.

De lo material se pasó a las personas: como se ha indicado en sus respectivas notas biográficas, comenzaron las detenciones de los vecinos y los eclesiásticos de Villa del Río, además de muchas de las personas relacionadas con la Iglesia. El párroco don Santiago Calero Redondo, su coadjutor don Juan Cano Gómez, y por supuesto don Antonio por ser el sacristán de la Parroquia. Todos ellos, en diversas tandas y en días muy próximos, fueron sacados a la fuerza y con no poca violencia de sus casas, algunos de ellos quedaron presos por algún tiempo, y más tarde pasados por las armas.

Don Antonio fue fusilado el día 18 de agosto de 1936 en un paraje de la localidad de Bujalance cercano al término de Lopera (Jaén), cerca de la carretera. Se desconoce quiénes fueron sus asesinos, según la instrucción oportunamente cursada para la ya citada Causa General, haciéndose constar lo siguiente: “No pueden concretarse (quiénes fueron sus asesinos) por haber sido realizado el hecho criminoso en forma colectiva y estar los sumarios pendientes por parte de la Autoridad Militar”.

Su partida de defunción fue inscrita en el Registro Civil de Villa del Río el 18 de agosto de 1936, indicando que don Antonio era vecino de esta localidad, “de profesión sochantre, de estado soltero; este individuo fue vilmente asesinado por las hordas marxistas en la Carretera de Lopera el día 18 de Agosto de 1936, trasladando después su cadáver al Cementerio de esta población (Villa del Río) donde recibió sepultura” (tomo 38, pág. 170).

Su muerte fue debida únicamente por su condición de cristiano y su trabajo como sacristán en la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Bujalance. Fue una víctima más de la Persecución Religiosa que se desarrolló como un episodio más de la Guerra Civil Española. Don Antonio no pertenecía, que se sepa, a ningún partido político ni dio muestras de interesarse por estos temas a lo largo de su vida.

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