Antonio y José Toral Cascales

Hermanos y laicos. (Peñarroya-Pueblonuevo, Córdoba, -Almagro , Ciudad Real, 4 octubre 1936; Antonio 22 años y José 24 años)

 

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Don José y don Antonio fueron hijos de Antonio Toral Miralles y Amparo Cascales Moreno: eran, respectivamente, el mayor y el segundo de los seis hijos que tuvieron. No se conservan las partidas de nacimiento ni de Bautismo de ninguno de los dos, porque el archivo parroquial fue totalmente destruido. Pero con seguridad fueron bautizados por sus padres al poco de nacer, en la Parroquia de Santa Bárbara de Peñarroya-Pueblonuevo, pues consta la religiosidad de toda su familia.

Era una familia bien conocida en el pueblo por sus numerosas prácticas cristianas: asistencia frecuente a Misa, confesiones, devoción al Sagrado Corazón de Jesús, y al menos uno de sus hermanos menores era miembro de la Acción Católica (ellos dos no, pues fue creada sólo para los jóvenes). Junto con sus otros hermanos, estudiaron en el Colegio de la Presentación de María de su pueblo natal.

Los dos hermanos, por ser los mayores, ayudaban al padre en el negocio familiar: un comercio de paños de vestir para caballeros. Nunca pertenecieron a partido político alguno, pero sí que estuvieron muy vinculados a su párroco, don Miguel Vigara Ruiz-Moyano, además de por motivos de fe y frecuentar la parroquia, por una sincera y sana amistad.

El único motivo por el cual fueron asesinados los dos hermanos tuvo que ver con su pública profesión de la fe y por la defensa de la misma. La noche del Jueves o Viernes Santo de 1936 (el 9 o 10 de abril), en que su hermano Manuel hacía Adoración ante el Santísimo Sacramento en la Parroquia de Santa Bárbara de Peñarroya-Pueblonuevo, los dos hermanos estaban a la puerta de la misma haciendo guardia; una célula marxista quiso entrar a la iglesia para profanar la Eucaristía y ambos lo impidieron con suma valentía, incluso con sus propios cuerpos. Los marxistas, al marcharse sin poder entrar ni hacer nada, les dijeron que lo iban a pagar.

Peñarroya-Pueblonuevo se mantuvo fiel a la II República al inicio de la Guerra Civil.  Las detenciones de gentes de derechas y de personas afines con la Iglesia Católica comenzaron bien pronto, y entre ellos las de los hermanos José y Antonio Toral Cascales. Manuel, el hermano que estuvo adorando al Santísimo, no fue detenido pues se encontraba en Córdoba estudiando. Cuando fueron detenidos en su casa, los dos hermanos les preguntaron a sus captores el motivo de la detención y éstos contestaron que era por ser católicos. Durante el tiempo que estuvieron presos no sufrieron ningún tipo de maltrato, incluso sus familiares pudieron visitarlos y ayudarlos.

Eran muy conscientes de que iban a ser asesinados, y así lo manifestaron en una carta que escribieron en la cárcel del pueblo a su familia, dándoles ánimo y diciendo que ellos se iban con su madre, muerta unos años antes.

A principios de octubre de 1936, y ante la proximidad de las tropas nacionales al pueblo, todos los presos fueron trasladados a Almagro (Ciudad Real). Y el día 14 de octubre ambos hermanos fueron asesinados por las hordas marxistas en el Cementerio de dicha localidad, y sepultados allí mismo.

Una tía carnal de ellos recogió sus cuerpos al terminar la Guerra Civil; el sepulturero, que fue testigo de los asesinatos, preguntó si los asesinados eran frailes o religiosos, porque dijo que ambos murieron perdonando a sus asesinos, dando gritos a Cristo Rey y diciéndose uno al otro: “¡Ánimo, hermano, que nos vamos con nuestra madre! ¡Viva Cristo Rey!”. Sus restos fueron trasladados al Cementerio de Peñarroya-Pueblonuevo y se celebró un entierro con la asistencia de muchas personas, colocando sus cuerpos en dos nichos diferentes.

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