Antonio Montilla Cañete y Manuel Montilla Cañete

Seminaristas, Antonio (Puente Genil, Córdoba, 6 agosto 1913 - Puente Genil, Córdoba, 24 julio 1936, 22 años) y Manuel (Puente Genil, Córdoba, 16 enero 1919 - Puente Genil, Córdoba, 24 julio 1936, 17 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Eran hijos de José Montilla Carmona y Encarnación Cañete Amo, que tuvieron un total de cinco hijos, cuatro chicos y una chica (melliza de Antonio y muerta a temprana edad): Antonio fue el tercero de ellos, y Manuel el menor de todos.

Esta familia cristiana y numerosa vivía del trabajo paterno como propietario de un negocio de alfarería, situado por encima del hogar familiar, que estaba localizado en la Cuesta del Molino. En el mismo ayudaban según sus posibilidades la madre y todos los hijos. Formaban una familia religiosa y ejemplar, muy unidos, educando a toda la prole en un ambiente cristiano. Se les veía ir todos juntos a la iglesia a Misa de domingo, y sus convecinos les despreciaban por ello, y hasta les insultaban.

Don Antonio fue bautizado el 10 de agosto de 1913 en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Purificación de Puente Genil. El Sacramento de la Confirmación lo recibió en esta misma Parroquia el 17 de noviembre de 1922, de manos de Mons. Adolfo Pérez Muñoz.

Don Antonio tenía un carácter afable y cariñoso, muy inclinado al ambiente familiar; además le gustaba la lectura, pues siempre manifestó ciertas inquietudes humanísticas. Parecida forma de ser y gustos mostraba don Manuel. Además, tenían amigos comunes, a pesar de los años de diferencia de edad entre ellos.

El ingreso en el Seminario de don Antonio fue con 13 años de edad. Le presentó el párroco de Ntra. Sra. de la Purificación, con un informe favorable, y el joven escribió y firmó su petición de ingreso el 22 de septiembre de 1926. Fue su rector el beato mártir José María Peris Polo. El último año académico que cursó fue el de 1933-1934. No se sabe a ciencia cierta por qué no aparece su nombre en el Registro de Alumnos del Seminario en los dos años siguientes. Es verdad que algunos seminaristas, en número creciente a partir del año 1931, salieron o abandonaron el Seminario por el creciente anticlericalismo que mostraba sus primeros brotes en todas partes de España, incluida Córdoba y Provincia. Bien pudo ser que don Antonio siguiese siendo seminarista bajo algún régimen especial de estudios y externado.

Don Manuel fue bautizado el 30 de enero de 1919 en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Purificación de Puente Genil. El Sacramento de la Confirmación lo recibió en esta misma Parroquia el 18 de noviembre de 1922, de manos de Mons. Adolfo Pérez Muñoz.

Don Manuel ingresó, a su vez, en el Seminario algo más joven, con 10 años de edad. Fue presentado por el coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Purificación, también con un informe favorable: “Observa una conducta moral y religiosa, frecuentando los Santos Sacramentos de la Penitencia y la Comunión”. Escribió y firmó su petición al Obispo de Córdoba el 23 de agosto de 1929. El último año académico que de él se guarda registro es el curso 1934-1935, y se conservan las notas de su primer curso de Filosofía.

Sus padres les visitaban a los dos con cierta frecuencia en el Seminario de San Pelagio. No había mucha distancia en tren de Puente Genil a la capital. Eran las visitas típicas de unos padres a sus hijos, para ver sus progresos y animarles, e incluso para llevarles algo de comida, un par de veces al mes.

Los datos sobre el martirio de estos dos hermanos seminaristas corren paralelos. La estancia de ambos en Montilla puede explicarse por coincidir esas fechas con el habitual período de vacaciones veraniegas, al menos en el caso de don Manuel y contando con la especial situación de don Antonio fuera del Seminario.

En Puente Genil, la lucha armada entre los grupos de izquierdas y de derechas comenzó en la tarde del 19 de julio, quedando dividido el pueblo en dos zonas: los obreros de izquierdas dominaron la parte alta y la zona de la Estación, y la parte baja a orillas del Río Genil quedó en manos de los nacionales. Hubo una lucha callejera incontrolable que se prolongó durante varios días.

Ante el cariz de estos acontecimientos, que mostraban un seguro triunfo de los grupos de las izquierdas, el 22 de julio de 1936 los cuatro hermanos Montilla Cañete, -Antonio, Manuel, José y Francisco-, decidieron huir y dirigirse a un lugar seguro en la cercana villa de Aguilar de la Frontera. De hecho, el panorama que presentaba Puente Genil en la mañana del día 23 era tremendo, con numerosos actos de barbarie y sacrilegios de los milicianos, llegando a la profanación, y con muchos detenidos, entre ellos los sacerdotes y laicos futuros mártires.

Es en esa mañana del 23 cuando, ya a salvo, los cuatro hermanos Montilla Cañete recapacitan y vuelven a su pueblo para asegurar la vida de sus ancianos padres y ayudarles. Cuando se iban acercando a su casa, una mujer temió por sus vidas y les ofreció refugio, que ellos amablemente rechazaron, dirigiéndose al hogar familiar, sito en la Calle Progreso (hoy Cantarerías), núm. 36.

La mañana del 24 de julio comenzó con la búsqueda por los milicianos de los burgueses, los derechistas y la gente de Iglesia. Hacia el mediodía, las puertas del hogar de los seminaristas fueron derribadas por un grupo de milicianos, que irrumpieron en él y detuvieron a los cuatro, con la excusa de llevarlos a declarar ante el Comité Popular de Puente Genil. Podrían haber huido por la puerta trasera de su casa, pero cubrieron con sus cuerpos a sus ancianos padres para defenderlos y librarlos de cualquier ultraje.

Tras llevarlos por las calles entre burlas y maltratos, fueron conducidos a las afueras del pueblo, concretamente a la Avenida Pi y Margall, por la carretera de la Estación, y en las tapias de ésta fueron fusilados todos ellos. Sus cadáveres fueron ultrajados y llevados al Cementerio, y quemados públicamente por las turbas en el segundo patio del mismo. Las cenizas y restos que quedaron los arrojaron todos a una fosa común. Algunos familiares pudieron recoger antes algunas de las prendas que llevaban puestas. Todos estos datos están fielmente recogidos en las partidas de defunción de don Antonio y don Manuel, inscritas en el Registro Civil de Puente Genil el 26 de julio de 1939 (Libro 55, págs.. 350 y 351, respectivamente).

El pretexto para el martirio de don Antonio y don Manuel fue únicamente por su condición de seminaristas, sin filiación ni ideas políticas conocidas. La detención y la muerte de los otros dos hermanos tuvo que ver más con su condición de militantes de derechas y su relación con la Acción Popular.

Sólo don Antonio aparece citado en el Informe de la Diócesis de Córdoba a la Nunciatura Cicognani (24 de agosto de 1939) y el Informe del Provisorato de Córdoba a la Causa General (22 de noviembre de 1940); en ambos se dice de don Antonio que era “teólogo” y que fue asesinado en Puente Genil.

Los dos figuran en el libro del P. Antonio Aracil, OFM, “Dolor y Triunfo”, listado “Héroes y Mártires en Pueblos de Andalucía durante el Movimiento Nacional”, apartado “Relación de las personas asesinadas en Puente Genil durante el dominio marxista, 21 de julio al 1 de agosto de 1936” (págs. 83-88), indicando el lugar y la fecha de su muerte. De ambos se dice que eran de profesión “alfarero”, y que don Manuel contaba “16 años” y don Antonio “23 años”.

Francisco García Gómez, conocido historiador, recoge la muerte de los cuatro hermanos Montilla Cañete: “El 24 de julio (de 1936) aparecen inscritas 25 víctimas (en Puente Genil): el religioso José maría Roig, el cura Alfonso Gallardo (…); el resto, diez propietarios y seis estudiantes (que hay que encuadrar también en el seno de la burguesía agraria), entre ellos los cuatro hermanos Montilla Cañete” (La Guerra Civil en Córdoba, 260).

Durante más de cuarenta años, desde el año 1939, una calle de Puente Genil estuvo rotulada con el nombre de “Hermanos Montilla” en su recuerdo.

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