Ángel de Tena Martín

Sacerdote (Benquerencia de la Serena, Badajoz, 9 septiembre 1883 - Hinojosa del Duque, Córdoba, 25 agosto 1936, 52 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Fue bautizado una semana después de nacer, en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Benquerencia de la Serena. Sus padres se llamaban Juan Alfonso de Tena Rivera y Nieves Martín Caballero. La confirmación fue en su misma Parroquia bautismal, durante la visita pastoral de Mons. Sebastián Herrero, el 13 de mayo de 1895.

Su familia se mudó más tarde al cercano pueblo de Castuera, donde don Ángel madura y muestra su vocación sacerdotal. En 1897 su padre redacta y firma su solicitud de ingreso en el Seminario de San Pelagio; pide que ingrese en la Sección Segunda, “puesto que el recurrente no es hacendado, propietario ni capitalista para costearle una situación superior”. El informe del párroco dice “ha observado hasta el presente una conducta moral y religiosa en todo punto irreprensible, habiendo asistido a las funciones religiosas celebradas en esta parroquia y confesado y comulgado con frecuencia”. Su maestro también lo corrobora, y valora su aplicación y aprovechamiento estudiantil.

En el Seminario obtuvo las máximas calificaciones, mas en cuarto de Latín y Humanidades “una anemia profunda que pone en peligro su vida” hace que tenga que continuar estudiando como alumno externo.

Su ordenación sacerdotal fue el 27 de marzo de 1909, por Mons. José Pozuelo y Herrero, en el Salón de Obispos del Palacio Episcopal. En junio de ese año concluyó quinto de Teología, regresó a Castuera y el 1 de febrero del año siguiente fue nombrado coadjutor de la Parroquia de Santiago Apóstol de Iznájar, distante de su pueblo 240 km. Allí sobrellevó una doliente y angustiosa estrechez económica, y él y su familia intentaron que este destino fuera por poco tiempo.

El 1 de marzo de 1911 es destinado a la Parroquia de San Francisco Solano, de Montilla, en la que sólo residirá nueve meses, pues el 22 de noviembre es nombrado coadjutor de la Parroquia de Ntra. Sra. de Armentera de Cabeza del Buey. Aquí estará cinco años y medio, como un coadjutor totalmente fiel a su párroco y sus otros compañeros, dos coadjutores y siete sacerdotes adscritos. Practica asiduamente los Ejercicios Espirituales y se inscribe en la Liga Nacional de Defensa del Clero.

El 1 de agosto de 1917 recibe el nombramiento de colector, obrero y cura regente de la Parroquia de San Mateo de Villanueva del Duque. Poco duró en este destino, pues decidió presentarse al concurso de curatos, y fue nombrado cura propio de la Parroquia de San Isidro de Hinojosa del Duque el 9 de mayo de 1918. Era, también, confesor ordinario de las Religiosas Concepcionistas. Se dedicaba sobre todo a la predicación y la catequesis de los niños, en una Parroquia apostólicamente consolidada y con hondas raíces cristianas.

El 19 de julio de 1936 Hinojosa del Duque, controlada por la Guardia Civil, se unió al Alzamiento, pero el día 25 tuvo que concentrarse en Pozoblanco. La defensa de la villa se mantuvo por unas improvisadas milicias populares, que tuvieron que repeler un ataque procedente de Peñarroya-Pueblonuevo el día 27. Ese mimso día don Ángel visitó a las Religiosas Concepcionistas y les aconsejó que, por su seguridad, abandonaran la casa, quedándose él con las llaves del Convento.

Tras esos días se constituyó una Junta Pro Paz para que no hubiera represalias ni rencores con nadie. Sin embargo el 15 de agosto unas milicias de Extremadura ocuparon la ciudad y quedó suprimido todo el culto católico, siendo encarcelados los sacerdotes don Ángel de Tena y don Ambrosio Torrico López (también mártir), coadjutor de la otra Parroquia.

El 25 de agosto de 1936 don Ángel fue sacado de la cárcel, junto con 38 seglares, y conducido en una camioneta hasta los “Pozos de la Arena”, a unos 12 km. de Hinojosa del Duque. Al llegar don Ángel pidió permiso para rezar una estación y dar la absolución a los que iban siendo fusilados; él recibió un balazo en el brazo derecho cuando lo tenía levantado absolviendo al último, y acabó la señal de la cruz con el izquierdo. Fue el último en ser fusilado y, a medida en que iban siendo asesinados, caían en un pozo lleno de cal viva sin saber siquiera si estaban muertos o no.

En el año 1939 todos los sepultados en aquella fosa común fueron exhumados y llevados a una capilla del Cementerio de Hinojosa del Duque. Y en 1956 fueron inhumados en la Iglesia conventual de los Carmelitas.

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