Ángel Cantador González

Laico (Belalcázar, Córdoba - Pedroche, Córdoba, 26 julio 1936, 50 años)

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Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Hijo de Bartolomé Cantador y María de la Encarnación González, que le bautizarían al poco de nacer (no se ha hallado su partida bautismal). Tenía otros dos hermanos, Bartolomé (también mártir) y Nicolás. Formaban una familia buena y religiosa.

Contrajo matrimonio con doña Rosario Fernández Cubero (no se ha hallado su partida), y tuvieron cinco hijos varones. En principio vivían en su pueblo natal, pero emigraron a Pedroche, seguramente por motivos económicos.

Don Ángel era de mediana estatura, delgado, de carácter abierto y simpático, de fácil trato y amable. En especial se relacionaba y llevaba bien con la gente de la Iglesia. Entre sus amistades destacaba la que mantenía con el sacerdote don Antonio Cabrera Calero (también mártir), párroco de El Salvador de Pedroche, pues a ambos les gustaba tocar el armonio.

En su madurez don Ángel trabajaba principalmente como relojero, además de ser el sacristán y organista de su Parroquia; y completaba sus ingresos dando clases de piano. A pesar de todos estos trabajos, la economía familiar era más bien magra y escasa, y muchas veces eran ayudados por el panadero del pueblo que hasta llegó a acogerles en su casa. Sobre su vida y su práctica cristianas hay que hacer notar su devoción y su asistencia frecuente a Misa, en compañía de su mujer y sus hijos (uno de ellos muy enfermo). También pertenecía a Acción Popular.

Hasta el 21 de julio, la Guardia Civil de Pedroche, que se había sumado a la sublevación militar, controló la situación en todo el vecindario, pero, por órdenes de su capitán, abandonaron el pueblo y se concentraron en el cercano Pozoblanco, quedando el pueblo y su seguridad a cargo de algunas personas de derechas y unos pocos miembros de Falange. En estas circunstancias, las milicias populares compuestas por gente de Pedroche, Torrecampo, Conquista y Villanueva de Córdoba y grupos numerosos de mineros de Almadén, Puertollano y Linares tomaron el pueblo a mediodía del 26 de julio.

Tras la ocupación, en todo Pedroche se desataron una serie de detenciones y de represalias que supusieron la muerte de 69 personas. La Parroquia fue uno de los objetivos principales, pues la Virgen de Piedrasantas, patrona del pueblo, y los retablos fueron quemados.

Don Ángel y su hijo Ángel Cantador Fernández (de 20 años de edad, de profesión recolector y de orientación política de derechas, pues era un miembro activo de Acción Popular) fueron detenidos el mismo 26 de julio por los marxistas en sus respectivas casas. Ambos fueron fusilados directamente en la Calle Los Mártires (tal es hoy su denominación), mientras don Ángel clamaba: “¡Viva Cristo Rey! ¡Viva el Sagrado Corazón de Jesús!” (cf. Informe Cuestionario del sacerdote don Rafael María Sanz, 13 de julio de 1939, Archivo de Secretaría del Obispado de Córdoba, Caja “Hinojosa. Arciprestazgo”).

En las investigaciones realizadas sobre él en la Causa General, se recoge su caso y la investigación judicial desarrollada para aclarar los hechos de su asesinato. En la documentación presentada y archivada se indica quiénes fueron sus asesinos y cuál era su situación en el momento de iniciarse la Causa General (dos de ellos ya ejecutados y otros dos en la Cárcel de Córdoba), quedando reseñado que el motivo de su asesinato se debió a su proximidad a la Iglesia, además de su oficio de sacristán y su condición de cristiano.

Don Ángel fue sepultado en una fosa común del Cementerio de Pedroche, con todos los asesinados de la localidad en esos días. Su partida de defunción fue asentada en el Registro Civil de Belalcázar, su localidad natal, el 26 de julio de 1936, indicando que tenía “cincuenta años de edad (…) de profesión relojero” (tomo 45, folio 28), quedando en blanco su lugar de sepultura.

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