Alfonso López Morales

Sacerdote (El Viso de los Pedroches, Córdoba, 23 enero 1871 - Santa Eufemia, Córdoba, 17 agosto 1936, 65 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

El mismo día de nacer recibió el Bautismo en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Encarnación de El Viso. Sus padres fueron Alfonso López Morales y Manuelas Morales Ramírez, que tuvieron dos hijas más. Le confirmó en su pueblo Mons. Fray Ceferino González, el 5 de junio de 1876.

Tras cursar dos años de Segunda Enseñanza en el Instituto Provincial de Córdoba, en verano de 1885 solicitó su ingreso en el Seminario de San Pelagio. Destacó en sus estudios, concediéndole su Obispo “gratis et honorem” el título de bachiller en Ciencias y Artes por sustentar conclusiones públicas sobre toda la Filosofía en las Academias Apologéticas de 1888. Obtuvo cuatro becas enteras por oposición, simultaneando los estudios civiles en los Institutos de San Isidro de Madrid y Córdoba, y obteniendo el grado de bachiller en 1895 con sobresaliente.

Recibió la ordenación sacerdotal el 30 de mayo de 1896, y casi de inmediato fue enviado como coadjutor a la Parroquia de San Bartolomé en Montoro. Hombre de una inteligencia excepcional y una capacidad de trabajo inconmensurable, estudia por libre Filosofía y Letras en la Universidad de Granada, finalizando con la licenciatura (con premio extraordinario) en septiembre de 1902. Inmediatamente se matricula en la Universidad Central de Madrid y aprueba con sobresaliente cuatro asignaturas del curso de doctorado en 1903. Entre 1902 y 1910 enseña como profesor numerario en el Real Colegio de Ntra. Sra. de la Asunción de Córdoba.

El 28 de junio de 1910 es nombrado cura ecónomo, obrero y colector de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Encarnación de Santa Eufemia. Por último, después de participar en el concurso de curatos, fue nombrado cura propio de esta parroquia en 1917. Será párroco de este lugar durante 26 años, hasta su muerte.

Vive con sus dos hermanas, desarrollando un trabajo pastoral pleno e intenso. En esta localidad el asociacionismo religioso es débil. Aparte de las cofradías patronales con sólo su fiesta anual, San Blas y Santa Eufemia, existían la de Ánimas y del Santísimo Sacramento, y la Asociación de Hijas de María. En 1919 se creó el Sindicato Agrícola Católico y él fue nombrado su consiliario, y en 1927 se instituye el Apostolado de la Oración con 50 asociadas. Don Alfonso procuró instituir la Congregación de la Doctrina Cristiana y enseñaba el Catecismo en los domingos y festivos.

La situación del pueblo era difícil, pues don Alfonso llegó tras una etapa de alborotos locales de carácter caciquil en los que se implicó y humilló a su predecesor, don Martín Cabello. Don Alfonso siempre supo defenderle y analizar con profunda cautela y hondo sentido cristiano estas difíciles situaciones, lo cual le creará muchas enemistades, incluso con su coadjutor-capellán, don Alfonso Moyano Ruiz, pariente y paisano.

El 18 de julio de 1936 la Guardia Civil y elementos de Falange se hicieron con el control del pueblo. La llegada de un numeroso grupo de mineros de Almadén el 20 de julio cambió las circunstancias. Los sublevados y don Alfonso Moyano Ruiz, otro sacerdote de la localidad, tras ser detenidos, fueron recluidos en prisión.

Pero cuando llegaron a casa del párroco para detenerlo, el mismo don Alfonso López se dispuso a franquear la puerta, pero al abrirla recibió un tiro, que le hirió. Prisionero estuvo, hasta que el 17 de agosto se realizaron los dos primeros fusilamientos: los de don Alfonso López y don Alfonso Moyano en un lugar conocido como Minas Viejas, en el término municipal de Santa Eufemia, junto a la carretera de Almadén, arrojando sus cadáveres a un pozo.

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