Alfonso Gallardo Moreno

Sacerdote (Zamoranos, Córdoba, 20 noviembre 1901 - Puente Genil, Córdoba 24 julio 1936, 34 años)

Por Miguel Varona Villar, director del Secretariado diocesano para las Causas de los Santos

Sus padres fueron Juan Gallardo Ruiz y Rosario Moreno Cavana, que le llevaron a bautizar a los seis días de nacer a la Parroquia de Ntra. Sra. del Carmen de Zamoranos. Fue confirmado en ésta por Mons. Ramón Guillamet el día 16 de septiembre de 1915. Sus padres, pobres pero profundamente cristianos, permitieron que con 13 años ingresase en la Preceptoría de su aldea natal, recién creada por el párroco don Francisco Ortiz Olivencia. El informe de éste para su admisión dice de él que “observa buena conducta moral y religiosa, y por sus inclinaciones naturales y buena educación da indicios inequívocos de una decidida vocación al estado del sacerdocio”.

Sus estudios en la Preceptoría (con exención de la matrícula durante el tercer año) y en el Seminario estuvieron siempre marcados por los escasos medios económicos familiares. Su párroco, en el informe para el ingreso en el Seminario, dice de él: “Me merece buen concepto, y por su índole, talento y educación, costumbres y antecedentes familiares, le considero digno de ingresar en el Seminario”. Tuvo aprovechamiento en todos ellos, manteniéndose siempre con una nota cercana al actual sobresaliente (“meritissimus”).

Al concluir el quinto curso de Teología, recibió el Sacramento del Orden Sacerdotal el 29 de mayo de 1926. Un mes después lo vemos en la coadjutoría de la Parroquia de la Inmaculada Concepción de Almodóvar del Río, donde trabaja con el párroco don Tadeo Millán Moreno, que dice de él: “Es un sacerdote ejemplar y fiel cumplidor de su sagrado ministerio”.

En abril de 1927 es trasladado a la Parroquia de Santiago Apóstol de Montilla, donde también se muestra solícito para con su ministerio sacerdotal; su párroco dice que de él que es un “cumplidor de todo lo dispuesto por el Obispo”. En Montilla comienza a padecer dolencias de reuma; intentará aliviarlas asistiendo regularmente al Balneario de Alhama de Granada.

En Montilla se le recuerda como un sacerdote “de buena altura, buen carácter, cumplidor, buen compañero y muy servicial”. Asistió al I Congreso Nacional de Misiones en Barcelona (1929) y al III Congreso Nacional Catequístico en Zaragoza (1930).

Llega el momento de recibir su último ministerio, una coadjutoría en la Parroquia de Ntra. Sra. de la Purificación de Puente Genil, de la que toma posesión el 28 de febrero de 1931. Se suma a la tarea apostólica del párroco, quien reconoce de él en 1932: “Observa ejemplar conducta sacerdotal y cumple todos sus deberes”.

Puente Genil quedó bajo control de las derechas desde el 19 de julio de 1936. El 22 de julio llegan a Puente Genil, en tren, procedentes de Málaga, un fuerte contingente de tropas comunistas. Se entabla una lucha feroz, entre las derechas que tienen el control del pueblo y este ejército, saliendo éste finalmente victorioso.

Don Alfonso no fue llevado preso, como sí lo fueron su párroco y los otros dos coadjutores (también mártires) de Puente Genil, a la improvisada cárcel de tres vagones en la Estación de Ferrocarril, tal y como consta en el conocido testimonio literario “Dolor y Triunfo” del P. Aracil, OFM: “Don Alfonso Gallardo Moreno, presbítero, fue herido el 24 de julio en la Calle la Luna, cerca de su casa, y, arrancado de los brazos de su madre diciendo que lo llevaban al hospital, lo llevaron andando, herido de un costado, más de dos kilómetros, y, al final, le dieron muerte de varios balazos”.

El cadáver de don Alfonso fue finalmente llevado al Cementerio de Puente Genil y quemado totalmente, quedando sólo pavesas.

Fue asesinado porque era sacerdote y porque ejercía como tal en el pueblo.

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