
Día 9. San Eulogio. Mártir.
Nació en Córdoba a principios del siglo IX, en una familia importante de origen visigodo. Escogió la vida sacerdotal y estudió con los clérigos de San Zoilo y tuvo por maestro al Abad Speraindeo. Se dedicó a los estudios bíblicos y al cultivo de las letras. Viajó a monasterios del Norte de España de donde trajo a Córdoba copias de la Ciudad de Dios de San Agustín y las poesías de Virgilio, entre otros libros.
En la persecución de Abd-al-Rahman II de 850 y en la de Mohammed I de 852, defiende a los cristianos perseguidos y escribe la historia de los martirios en sus obras, Meoril de los Santos y Documento Martirial.
Cuando estaba en la cárcel es elegido Obispo Metropolitano de Toledo. Su amigo y biógrafo Álvaro Paulo, narra así su muerte: «Eulogio, las rodillas en el suelo, levantando ambas manos al cielo, se santiguó haciendo una amplísima cruz. Oró un poco en silencio, presentó su cuello al verdugo y con un solo golpe de cimitarra, despreciando el mundo, entró en la vida perdurable. Era un sábado de marzo de 859».
Día 19. Santos Gumersindo y Servideo. Mártires.
Gumersindo era sacerdote, natural de Toledo, siendo niño vino con sus padres a Córdoba. Entró como clérigo en la Iglesia de los Tres santos Mártires Fausto, Jenaro y Marcial, primera Iglesia Catedral de Córdoba. Allí recibió buena educación y ejerció el diaconado. Muy joven fue asignado a una iglesia de la campiña cordobesa. Vino a la ciudad libremente para confesar la fe junto con el monje Servideo que era un adolescente bajo la dirección del presbítero Pablo y fueron condenados a muerte y ejecutados el 13 de enero de 852.
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