La semilla de la JMJ quedó plantada

En Iglesia en Córdoba ha comenzado una sección nueva de cara a la Jornada Mundial de la Juventud de Cracovia que tendrá lugar en apenas 3 semanas. Aquí os contamos los inicios de lo que es ya un acontecimiento muy importante para los jóvenes católicos.

 

maxresdefaultRoma, 1984. Habían pasado 1950 años del acontecimiento histórico de la muerte y resurrección de Jesús, y la Iglesia quería vivirlo por todo lo alto con un Año Jubilar. A este año se le llamó “Año de la Redención”.

 

El Papa Juan Pablo II quería celebrar esta efemérides con los diversos grupos eclesiales, también con los cristianos más jóvenes. En una tarde de abril los reunió. Después de lo vivido en aquel encuentro, la “semilla” de la Jornada Mundial de la Juventud -JMJ- quedó plantada para siempre.

 

Pero, ¿qué pasó el 12 de abril de 1984 en la plaza de San Pedro? ¿qué ocurrió en el Jubileo Internacional de Jóvenes del Año de la Redención? Muchas cosas confluyeron en ese gran encuentro, pero una es clara que el Espíritu, que “sopla cuando quiere y donde quiere”, sopló, vaya si sopló. Juan Pablo II que estaba iniciando su pontificado -sólo llevaba seis años de Papa- se encontró que, a la convocatoria de jóvenes de todo el mundo, respondieron muchos más de lo que auguraban las mejores predicciones. Un total de 300.000 jóvenes. El clima que se vivió esa tarde estuvo marcado por el entusiasmo de pertenecer a la Iglesia. El “filin” entre el Papa y los jóvenes fue enorme.

 

Nadie esperaba esa respuesta. La plaza de San Pedro llena de jóvenes inmersos en la celebración litúrgica. La Via della Conciliazione repleta, donde, a duras penas, pudo pasar la procesión de antorchas con la que dio inicio la celebración. Las continuas aclamaciones y aplausos de los jóvenes al Sucesor de Pedro, ante un mensaje cercano y esperanzador, a la vez que exigente: “es esta mi invitación -les decía el Papa- dejad, queridísimos jóvenes, que Cristo se ponga a vuestro lado con la Palabra de su Evangelio y la energía vital de sus sacramentos. La suya es presencia exigente. Puede parecer una presencia incómoda al principio, y podéis sentiros tentados de rechazarla. Pero si tenéis el coraje de abrirles las puertas del corazón y acogerlo en la vida, descubriréis en Él el gozo de la verdadera libertad”.

 

Juan Pablo II, radiante y entregado “a sus jóvenes”, no olvidará fácilmente aquella vigilia. ¿Qué quedó en el corazón del Papa? No lo sabemos del todo. Si sabemos que en Juan Pablo II quedó plantada una “semilla”, una intuición, o quizás una certeza: aquello había que repetirlo.

 

EN 1984 SE ENTREGÓ LA “CRUZ” A LOS JÓVENES”

En todas las JMJs ha estado presente una cruz enorme, es la llamada “Cruz de los jóvenes”. Esa cruz ha recorrido literalmente el mundo entero y es la primera que llega siempre allí donde se celebra la JMJ. La cruz ya está recorriendo las diócesis españolas y llegará también a Córdoba. Pero, ¿de dónde viene esa cruz? Su origen está en el Año de la Redención, es la cruz de 1984. Juan Pablo II quiso que, junto al altar de la basílica de San Pedro, estuviera durante todo el Año Jubilar el gran símbolo de los cristianos. Al finalizar ese año, el Papa se la entregó a los jóvenes diciéndoles: “os confío el signo de este Año Jubilar: la cruz de Cristo. Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención”. Ellos siguen cumpliendo ese mandato.