Jueves Santo 2017

Sigue aquí la liturgia del Jueves Santo, las celebraciones, así como una galería fotográfica de las Hermandades en la Catedral.

Continuando con la semana grande, ofrecemos a continuación una reflexión realizada por el director espiritual del Seminario “san Pelagio” y Delegado diocesano para el Clero, don Gaspar Bustos, acerca del Jueves Santo:

Sólo pronunciarlo nos estremece. Las campanas repican con fuerza y largamente en la Misa de este día. Luego callarán hasta el Gloria del sábado, en la Vigilia Pascual. La pedagogía de esta liturgia es divina, habla sin palabras, en sí misma, sólo con hechos, pero parece que lo graba a fuego en el corazón. ¡Jueves Santo! La Iglesia en cada templo se viste de gala. Dentro de la liturgia renovada en el Concilio Vaticano II todo reviste un acomodamiento iluminador a los hechos como sucedieron, pero dentro de su sencillez nos recoge y nos centra. Es la celebración más cercana al corazón. Jesús, terminada su vida temporal en la Tierra, se resiste a marcharse. Él también tiene un Corazón formado de la tierra, que glorioso sigue palpitando en su pecho. Y Dios al fin y al cabo tiene recursos únicos y divinos. Por tanto, si se despide en la Última Cena derramará palabras que son tesoros para la Cristiandad; pero en realidad nos está diciendo: “me voy, es mi hora; salí del Padre y al Padre vuelvo; os prepararé un sitio para que estéis conmigo; pero… no me voy, me quedo”. Con el pan y el vino, alimento cotidiano, seguirá con nosotros. Nos deja su Cuerpo y Sangre como alimento del Cielo, pan de ángeles, pero a su vez Presencia viva y resucitada. Se mete en nuestro corazón cada vez que comulgamos y además se queda en el sagrario, a nuestra disposición de adoración y de coloquio íntimo. Todo esto sucede cada día, pero hay un día, en el momento inicial, cuando este acontecimiento se hace realidad. Ese día es el Jueves Santo. El sagrario, con frecuencia un sagrario especial, se coloca en lugar preferente con adornos de flores y de velas, con perfume de incienso, silencio de adoración y cariño, amor de hijos agradecidos, de corazones que no tienen palabras para explicar el Misterio, pero sí corazón para amarlo. ¡Jueves Santo! Nuestras calles se llenan de pasos de la Pasión del Señor, representan misterios divinos, pero en el sagrario se queda Él, su Cuerpo, su Sangre, su Alma, su Divinidad. Toda su divinidad y su naturaleza humana en un trozo de pan. ¡Cómo agradecérselo! Siempre, cada día, pero el Jueves Santo es para perder el sentido. Hubo una mujer tan eucarística que la llamaron la “loca del sacramento”. Yo creo que han brotado a miles en la Iglesia: la Exposición de las veinticuatro horas, otras más cortas pero diarias, y la presencia a todas horas en el sagrario. ¿Qué cosa? Locuras de amor de Cristo… ¿quién no lo amará?

Seguidamente, incluimos aquí la liturgia del Jueves Santo.

Jueves Santo

Hermandades del Jueves Santo

En este día, realizarán su estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral seis hermandades: Jesús Nazareno, La Caridad, El Caído, La Sagrada Cena, Las Angustias y Cristo de Gracia.

De ellas ofreceremos una galería fotográfica.