El reloj de la Pasión

Siendo nuestro modo de contar las horas muy distinto del judío y del romano, el adjunto gráfico servirá para entender el horario de los evangelistas.

Los números arábigos indican nuestro día de veinticuatro horas. En el círculo interior, el modo de contar romano, que divide la noche en cuatro vigilias y el día en cuatro horas: Prima, Tertia, Sexta y Nona.

La relación con las horas judías es fácil de calcular sabiendo que para ellos comienza el día con la puesta del sol, no a la medianoche.

La correspondencia de los sucesos con nuestras horas actuales es bastante aproximada.

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Como los judíos comenzaban a contar el día al ponerse el sol, resulta que toda la Pasión, de la Cena a la Sepultura, se desarrolló en un solo día: el viernes, la Parasceve o preparación del sábado.

Así, Jesús celebra la última Cena en la hora primera de la Parasceve, siete de la tarde de nuestro jueves y vigilia primera de los romanos.

Los sucesos del Huerto tienen lugar en la vigilia segunda, es decir, de nueve a doce de la noche del jueves, y de tres a seis de la Parasceve.

En la tercera vigilia, doce a tres de la madrugada del viernes, seis a nueve de la Parasceve, Jesús es llevado a Anás, Caifás, etc.

A Pilato es conducido a las seis de la mañana del viernes, hora prima de los romanos, y doce de la Parasceve. La crucifixión es a las doce de nuestro viernes, dieciocho de la Parasceve y comienzo de la hora sexta de los romanos.

Después de tres horas de agonía, Jesús expira tres horas antes de que comenzase el sábado de los judíos.

Por la solemnidad de esta fiesta, quieren precipitar la muerte de los ajusticiados; a Jesús, ya muerto, le atraviesan con una lanza. Poco después, José de Arimatea y Nicodemus bajan el cuerpo de la Cruz, lo embalsaman de prisa y lo entierran en un sepulcro nuevo. Serían las seis de la tarde, poco antes de la puesta del sol, última hora de la Parasceve o viernes judío.

 

 

RAMÓN GABIÑA, S.I.

Manual de Semana Santa. Texto litúrgico completo y devocionario

Bilbao: Editorial «El Mensajero del Corazón de Jesús», 1957