Dar posada al peregrino

Esta obra de misericordia nos la explica la madre Antonia Mora Vallejo, Superiora de las Hermanas Mercedarias de la Caridad de la Casa de Acogida Madre del Redentor.

BendiciónenMadredelRedentorLa Misericordia del Señor llena la tierra. Llamadas por Dios a ser misericordia, movidas por un espíritu congregacional: Mercedarias de la Caridad, justamente merced para todos.  Como comunidad nos sentimos movidas a formar parte de las comunidades religiosas que enriquecerán con sus experiencias y testimonios la vida consagrada de la Diócesis.

Se nos invita a vivir un año de intenso amor misericordioso. Llevamos en lo profundo de nuestro ser, el sello ineludible de un Dios, misericordia que tiene compasión de sus hijos hasta el extremo de abajarse haciéndose pobre como el que más, para enriquecernos, curando nuestras heridas y elevándonos a la altura de hijos.

Es esta fuerza renovadora inspirada por el Espíritu, la que rejuvenece cada día nuestra acción liberadora y que despierta siempre nuevas formas de presencias de Dios en las personas, y búsqueda de respuestas coherentes al seguimiento evangélico.

LAS MERCEDARIAS Y CÁRITAS

Nuestra comunidad, formada de cinco miembros, inserta en una casa de acogida para cuantos acuden víctimas del rodaje duro que les lleva su realidad, nos sentimos gozosas de poder llevar calor humano, y como no divino, porque en todos los seres Dios está presente. Nos llena de gozo conectar desde el corazón, con nuestros hermanos que son tantos cuanto es la oportunidad que tienen de ocupar una plaza ya con antelación solicitada.

Es un centro de acogida de Cáritas Diocesana. Nosotras formamos parte del personal. Todo él, reúne condiciones extraordinarias. Entre el personal que atiende a los acogidos, encontramos personas de alto nivel humano y cristiano, que trabajan con entusiasmo para ayudar, orientar, animar a cuantos pasan por nuestro centro.

LA CASA DE ACOGIDA:

MADRE DEL REDENTOR

La obra de Misericordia -dar posada al peregrino-, encaja perfectamente con la misión que se realiza en la Casa de Acogida. Las personas que llegan a nosotros, deseosas de tener un hogar donde encontrar calor y ayuda, se sienten renovadas y, en pocos días, su aspecto cambia.

La casa tiene capacidad para acoger cuarenta personas y posee en sus instalaciones dormitorios, cocina, lavandería y salas de estar. Y además, un ropero que abastece las necesidades de los que llegan.

Además de los internos, en la casa hay unas instalaciones con camas para las personas que están en la calle, y que con unas normas abiertas reciben cena y desayuno en el periodo de frío.

COORDINADAS CON UN RICO Y RESPONSABLE VOLUNTARIADO

El funcionamiento del centro está siempre en busca de mejoras, como también abierto a potenciar la riqueza humana artística y profesional de las personas que pasan por casa. Deseo que Dios nos conceda siempre corazones abiertos, sensibles al amor y dóciles a sus inspiraciones.

 

“Misericordia, mucha misericordia”

Beato Juan Nepomuceno Zegrí y Moreno