“¡Adoremos, alabemos al Santísimo Sacramento!”

El domingo, 29 de mayo, se celebró la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo que en la ciudad comenzó con la celebración de la eucaristía en la Catedral, presidida por el Obispo. A continuación, salió en procesión la Custodia de Arfe por las calles del casco histórico.

Miles de fieles se acercaron a la Catedral para asistir a la celebración del Corpus Christi que tuvo lugar el domingo, 29 de mayo. A la eucaristía presidida por el Obispo de Córdoba, Mons. Demetrio Fernández, asistieron numerosas autoridades de la ciudad, así como los representantes de las distintas hermandades y cofradías de Córdoba, la Adoración Nocturna, el clero cordobés, los seminaristas y religiosos.

En su homilía, Mons. Demetrio Fernández comenzó explicando el sentido de esta solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, en la que se recuerda la noche del Jueves Santo cuando Jesucristo instituye la Eucaristía y afirmó: “Este sacramento se nos ha dejado como la prolongación de la presencia de Jesucristo. Cada vez que celebramos la Eucaristía se cumple esta promesa de estar con nosotros”.

También dedicó unas palabras a los niños que asistían vestidos de Primera Comunión: “volver a verlos nos hace recordar aquella inocencia con que recibimos por primera vez a Jesucristo Sacramentado”. De otro lado, el pastor de la Diócesis se dirigió a los sacerdotes y seminaristas y los exhortó a “hacer presente la eucaristía para que la sirvan con fe y con amor al pueblo”.

Y en esta fiesta se celebraba también el día de Cáritas, “la organización que brota del corazón de la Iglesia” indicó el Obispo. Y añadió: “si Cáritas no arrancara de la Eucaristía sería una ideología”. Por eso, este era un día para “agradecer a todos los voluntarios que trabajan al servicio de esta caridad en la Iglesia”.

Respecto a la procesión, el Obispo comentó que “sale para bendecir a todos, a todo el que quiera recibir su bendición” e invitó a todos los fieles a participar en este acto. “¡Alabemos, adoremos al Santísimo Sacramento!” exclamó el prelado.

Tras la santa misa, salió el Santísimo Sacramento entronizado en la Custodia de Arfe para recorrer las calles del casco histórico de la ciudad, pasando por los distintos altares que habían dispuesto las hermandades. Una vez llegó el cortejo al altar preparado en el Triunfo de San Rafael, Mons. Demetrio Fernández impartió la bendición.