GOZOSO FIN DE SEMANA EN SAN FRANCISCO Y SAN EULOGIO

Como cada primero de mayo, en nuestra parroquia se da una explosión de fe y alegría. Comenzábamos con la fiesta de las cruces: ambiente inmejorable entre las tres hermandades de nuestra parroquia, del Huerto, de la Caridad y de la Cabeza, y las comunidades neocatecumenales; además de entre todas las personas que quisieron acercarse a compartir estos momentos con nosotros. Y, para colma, de nuevo el primer premio en el concurso de cruces.

Continuábamos el sábado con la alegre y juvenil procesión con el pasito de la Cruz del grupo joven de la Hermandad del Huerto. Con la asistencia de representaciones de tantos grupos jóvenes de otras hermandades, tuvo lugar una muy procesión, en la que los más jóvenes ya se van preparando para algún día ser costaleros de sus titulares.

El domingo, 1 de mayo, día de la madre, celebrábamos de forma solemne, tras el triduo celebrado desde el miércoles, la eucaristía de regla de la Virgen de la Cabeza, nuestra Madre. Y a continuación una maravillosa procesión con nuestra Madre hasta llegar a la Santa Iglesia Catedral, para luego volver a nuestro templo. Igualmente quisieron acompañarnos representaciones de otras hermandades filiales, así como de la hermandad matriz de Andújar y de la Agrupación de Cofradías de Córdoba. Ciertamente honramos a nuestra Madre con flores, sevillanas y oraciones.

Casi al mismo tiempo, las comunidades neocatecumenales de nuestra parroquia en esta ocasión se daban cita en el claustro de San Francisco, junto a la Cruz de mayo, para anunciar, también de forma festiva y alegre, el amor de Cristo a todos los hombres. Algunos de sus miembros dieron públicamente su experiencia, haciendo patente la fuerza del Espíritu Santo en sus vidas. Los anteriores domingos se ha hecho este mismo anuncio en la plaza de la Corredera, en la plaza Jerónimo Páez y en la plaza de Miraflores.

Un fin de semana inolvidable en el que hermanos de una misma parroquia trabajaron juntos hacia la unidad. Un trabajo nunca acabado, pero en el que poco a poco vamos avanzando con la alegría del Evangelio.