Jornada Mundial de la Juventud JMJ Cracovia 2016

Estas Jornadas vienen a decirnos que hay muchísimo jóvenes dispuestos a cambiar el mundo.

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Cerca de un millar de jóvenes cordobeses se disponen en estos días para acudir a la cita del Papa Francisco para la Jornada Mundial de la Juventud 2016 en Cracovia, del 26 al 31 de julio, con los días previos desde el 20 al 25. Será un encuentro de miles de jóvenes católicos, procedentes de todo el mundo, para celebrar la fe en Jesucristo y el compromiso de construir un mundo nuevo. Españoles hay inscritos más de 30.000.

 

La experiencia de anteriores Jornadas como ésta –todos recordamos la de 2011, que se celebró en Madrid, y en los días previos vinieron a Córdoba más de 7.000 jóvenes- es una experiencia gozosa y festiva, juvenil y fresca, cargada de esperanza de futuro, que nos traen a la mente las palabras de Benedicto XVI: “La Iglesia está viva, la Iglesia es joven, la Iglesia lleva en su seno el futuro de la humanidad”. En un mundo convulso como el nuestro, donde cada día nos desayunamos con alguna tragedia humana a causa de atentados, masacres, persecuciones a cristianos, guerras, etc. estas Jornadas vienen a decirnos que hay muchísimo jóvenes dispuestos a cambiar el mundo, a hacer un mundo nuevo, partiendo del amor de Cristo y apoyados en su misericordia.

 

Estos jóvenes rebosan entusiasmo y alegría, porque se han encontrado con Jesucristo, que da sentido a sus vidas. Una alegría que brota de dentro y que no hay que alimentarla con porros, preservativos o botellones. Por eso, es una alegría duradera, una alegría que construye, una alegría promotora de paz y de progreso.

 

La Jornada de este año lleva como lema “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” (Mt 5,7), muy acorde con el Año de la misericordia proclamado por el Papa Francisco. Si acogemos la misericordia de Dios en nuestros corazones, seremos capaces de ser misericordiosos con los demás, practicando las obras de misericordia. Y cuando ejercemos estas obras de misericordia, nos hacemos acreedores de la misericordia de Dios para nosotros mismos.

 

Esta Jornada Mundial de la Juventud 2016 se celebra en Cracovia, la patria de san Juan Pablo II. Él fue quien puso en marcha estas Jornadas Mundiales de la Juventud desde 1984, que tantos frutos han traído a la Iglesia. Su persona, su ejemplo, su intercesión ya como santo estarán especialmente presentes en esta Jornada de Cracovia. Y a él nos encomendamos y le pedimos interceda por los jóvenes de nuestro tiempo.

 

Los jóvenes de todas las épocas necesitan referentes en sus vidas y necesitan encontrarse con los jóvenes de su misma generación para estímulo de su fe y de su compromiso. Cuántos jóvenes al encontrarse con otros muchos jóvenes han sido tocados por Dios en su corazón para tomar decisiones que marquen su futuro. De las Jornadas Mundiales de la Juventud anteriores han surgido vocaciones cristianas a todos los estados de vida. Por supuesto, muchos matrimonios cristianos, siguiendo la pauta doctrinal de Juan Pablo II, en fidelidad para toda la vida, abiertos a la vida y recibiendo los hijos que Dios da para educarlos cristianamente. Y también consagrados/as en el seguimiento radical de Cristo para el servicio de los hermanos en tantas obras buenas de servicio a los últimos. Cuántos sacerdotes (y obispos!) han sentido la llamada de Dios en un encuentro de este tipo, a dejarlo todo para servir a los demás con el corazón de Cristo. Ciertamente, las Jornadas Mundiales de la Juventud se han demostrado eficaces. Y eso esperamos de ésta que celebramos los próximos días en Cracovia.

Acompañemos con nuestra oración y sacrificios esta Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia 2016, para que traiga muchos frutos a nuestra diócesis y a la Iglesia universal.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

 

 

+ Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba.